martes, 18 de octubre de 2016

Diario #2: "El caos."

Araño las paredes, te busco y grito, con todas mis fuerzas, más las que no tengo. Golpeo al aire y aprieto los dientes tanto que parezco un depredador enfadado con su presa. No hay un manual para esto, no me avisaste. Mi cabeza no para de correr de aquí allá. Ni siquiera me salen las palabras.

Quiero pensar que lo que me esta pasando es el caos, porque así eso significa que luego llegara la calma. Saldrá el sol y volveremos a bailar bajo la lluvia. Pero mientras, quiereme con mi desorden.

Es un sentimiento espantoso, no saber que pensar, que sentir, que soñar. Es como  la muerte, pero estando vivo. Es la mayor tortura que le puede pasar al hombre, casi tan duro como la ignorancia. Y al sentirme así me invade la impotencia con sus lágrimas. No quiero estar así, parece que este encerrado en un cubículo sin imaginación ni sentimientos. El doctor e ha diagnosticado un terrible problema, parece que tengo un colapso. Otra gente me ha dicho que he perdido la inspiración.

Pero cariño, tu esperame que ya voy. Lucharé contra las palabras y encontraré la forma de escribirte. Y dejaré de arañar paredes a demolerla, y pasaré de apretar los dietes a morder tan fuerte como pueda. No voy a esperar a que el caos llegue a mi calma.Me convertiré enn un ordenado desorden. Así podrémos vivir en nuestro propio caos organizado.


miércoles, 12 de octubre de 2016

Diario #1: "Adiós, verano."

Hace tiempo que me tendria que haber despedido de ti. Pero ya sabes, que tengo miedo de olvidarte, de que los recuerdos se queden borrosos en mi memoria.
Pero ahora es el momento, me despido de ti, para que venga algo mejor.
Y no es que no me hayas gustado, ni nos hayamos divertido chapoteando en el mar, y bailando canciones viejas, pero es hora de irse.

Habrán más años cargados de ti y de tus momentos, ya que cada uno de ellos me los guardo, en el corazón. Sobre todo esa lluvia de estrellas que cumplió todos mis deseos. Aunque también esa lluvia que nos empapó de amistad o esas siestas llenas de caricias. Siempre me sorprendes, no sé como lo haces.

Como cuando me reafirmaste que tenía a la mejor persona en mis manos, y que no la debo dejar caer nunca. Sin ella no habría yo, y yo sin ella tampoco sería. Gracias por hacerme valorar las fiestas con ella y sobre todo, sus conversaciones. Con sentido o sin, siempre son las mejores.

Que más decirte, si me dejas sin palabras, que le digas a tus compañeros que me traten igual de bien, y que me hagan igual de feliz como tú, aunque eso sea muy poco posible.

Muchos soles nos acompañaran cuando vengas a visitarnos otro año más.